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Melanoma: El menos común pero más mortal cáncer de piel

Hace tres décadas, tomar sol en la playa o en un solárium sin protección era poco cuestionado y permitía lucir un tono “saludable”. Pero el bronceado es la respuesta del organismo humano para defenderse de la agresión que implica la radiación ultravioleta (UV). Al recibir la radiación, se producen mutaciones en las células de la piel, las cuales puede conducir al cáncer, incluyendo al más letal, que es el melanoma.


No obstante, se trata de un cáncer que también se presenta en personas que no han estado expuestas más de lo común al sol, y también puede desarrollarse en zonas de la piel no expuestas a los rayos UV o en las mucosas (ojos, boca, órganos internos).


Conocer la piel

Cuando hay antecedentes de cáncer en la familia o personales, el autoexamen se debe realizar en forma sistemática. También cuando se tienen más de cien lunares en todo el cuerpo.


La autoobservación de la piel se realiza en una habitación con mucha luz y frente a un espejo de cuerpo entero. Se puede usar un espejo de mano para ver las áreas difíciles, como la parte trasera de los muslos y la espalda. No hay que olvidar revisar las plantas de los pies y las palmas de las manos. En el caso de personas mayores es importante prestarles ayuda cuando se trate de áreas difíciles de ver, tales como la espalda o el cuero cabelludo.


La primera vez que se examina la piel es importante dedicarle tiempo para ver cuidadosamente toda la superficie, de manera de determinar la localización y forma de los lunares, las imperfecciones, las pecas y otras marcas en la piel para poder detectar cualquier cambio durante el próximo autoexamen.


Los métodos ABCDE y del “patito feo” son los recomendados para que cualquier persona pueda identificar lesiones sospechosas. El primero consiste en prestar atención a signos como la desigualdad en su forma (asimetría), borde, color, diámetro y evolución de un lunar, mientras que el segundo es el método para identificar formaciones atípicas, el cual se basa en que el melanoma tiene una apariencia distinta, es decir, es el “patito feo” del resto de lesiones pigmentadas (lunares) que tiene una persona. Si un lunar es diferente por tamaño, color o sangramiento, tiene que ser revisado por un especialista, quien indicará practicar una biopsia.

La mayoría de los crecimientos oscuros pigmentados que se extraen para biopsia no son melanomas, sino simples lunares. Sin embargo, eliminar incluso muchos lunares inofensivos es preferible a permitir que crezca un solo cáncer. Algunos crecimientos no son moles simples ni melanomas, sino algo intermedio. Estos crecimientos, llamados lunares atípicos (nevos displásicos), a veces se convierten en melanoma más tarde. Existen herramientas adicionales que los médicos pueden usar para ayudar a distinguir un lunar atípico de un melanoma. Entre ellas se encuentra la luz polarizada y la dermoscopía.


La elección del tratamiento depende del avance de la enfermedad

El tratamiento fundamental del melanoma localizado es quirúrgico, pero en el caso de que el melanoma se haya extendido a otras partes del cuerpo, la mejor forma de tratarlo es utilizar un tratamiento sistémico quimio o inmunoterápico.


En aquellos melanomas aparentemente localizados, pero con características que indican un alto riesgo o intermedio de recaída, aún sin presencia de enfermedad diseminada, se debe administrar inmediatamente tras la cirugía una terapia sistémica adyuvante o complementaria, a base de agentes estimulantes inmunoterápicos, reduciéndose así, de una forma significativa, las probabilidades de recaída.


El manejo terapéutico sistémico de los pacientes con melanoma metastásico o irresecable ha cambiado drásticamente en los últimos años con la aparición de la inmunoterapia, tratamiento que activa al sistema inmune para atacar a las células tumorales.


En tanto, un subgrupo de pacientes cuando presentan mutaciones del gen BRAF, rápida expansión de la enfermedad y sin un tiempo suficiente de espera para que pueda actuar la inmunoterapia pueden favorecerse de terapias moleculares.


Pronóstico

El melanoma puede propagarse rápidamente y causar la muerte en pocos meses después del diagnóstico. Cuanto menos ha llegado a crecer un melanoma en la piel, mayor es la probabilidad de que la cirugía lo cure. Casi el 100% de los melanomas poco profundos y de más reciente aparición se curan mediante la cirugía. Sin embargo, los melanomas cuya profundidad es mayor de 1/32 pulgada (alrededor de 1 milímetro) en la piel tienen un mayor riesgo de metástasis a los ganglios linfáticos y vasos sanguíneos.


Una vez que el melanoma se ha diseminado (ha hecho metástasis) a los ganglios linfáticos, la tasa de supervivencia a los 5 años varía entre el 25 y el 70%, dependiendo de la cantidad de piel sobre el melanoma que se ha destruido (ulcerado) y del número de ganglios afectados.


Una vez que el melanoma ha metastatizado a partes distantes del cuerpo, la tasa de supervivencia a los 5 años es de alrededor del 10%. Algunas personas pueden vivir menos de 9 meses. Sin embargo, el curso de la enfermedad varía mucho y depende en parte de la fortaleza de las defensas inmunológicas del cuerpo. Algunas personas sobreviven en aparente buena salud durante varios años a pesar de la propagación del melanoma


RECUADRO

En Chile, las cifras de incidencia y mortalidad de esta patología van en aumento. Mientras en 2012 se registraron 331 casos nuevos, en 2018 aumentaron a 666. En tanto, en 2012 se produjeron 122 fallecimientos por este tipo de cáncer y en 2018, 234 muertes por melanoma.

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